¿Qué es la cesión de remate?
Es un acto jurídico por el cual, tras la subasta judicial, el acreedor ejecutante que se ha adjudicado el inmueble cede la plena propiedad al cesionario del remate. Está contemplado en la LEC y es una herramienta habitual en inversión en NPL.
¿Cómo funciona en la práctica?
Durante el proceso de ejecución, el inversor localiza un comprador interesado y acuerda un precio. Se celebra la subasta; si no hay pujas superiores al precio pactado, el acreedor se adjudica con facultad de ceder el remate. Se solicita al juzgado la cesión a favor del comprador, quien consigna el precio y recibe el decreto de adjudicación a su nombre, libre de cargas posteriores.
Ventajas fiscales y operativas
El TPO lo paga el cesionario (comprador final), no el inversor, evitando doble tributación. El inversor no necesita inscribir la propiedad a su nombre ni gestionar la venta posterior. El comprador adquiere con título judicial limpio. Los plazos de desinversión se acortan significativamente.
Ejemplo práctico
Inversor compra crédito por 60.000€, deuda de 120.000€, vivienda de 150.000€. Localiza comprador final dispuesto a pagar 135.000€. En la subasta no hay pujas de terceros. Se cede el remate por 135.000€. Beneficio bruto: 75.000€ antes de gastos.
Diferencia entre cesión de remate y cesión de crédito
La cesión de crédito transmite el derecho de cobro antes de la subasta. La cesión de remate transmite el resultado de la subasta (la adjudicación del inmueble) después de la misma. Ambos mecanismos pueden usarse en la misma operación.
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